c. Qué es la Verticalidad

Admin | Mar, 07/10/2014 - 08:42

El origen de este esquema organizativo tradicional, denominado “Vertical”, es la construcción, “hacia arriba”, que parte desde los distintos Territorios, (lo Local), [ver lo Glocal] (un pueblo, barriada, etc.), mediante representantes elegidos (delegados), que se van organizando en niveles sucesivos, dando así forma gradual a una Pirámide (la Comarca, el Distrito, la Ciudad, la Provincia, la Comunidad Autónoma, El Estado).

En la medida en que tales estructuras se consolidan y estabilizan, la información tiende a “subir” hacia la cúspide de la Pirámide y concentrarse en ella, donde un círculo muy estrecho de personas, muy profesionalizado, la monopoliza, reforzando su poder.

De ésta manera, la información que “baja”, controlada por la gente de la cúspide, tiende a quedar filtrada, manipulando de este modo la actividad de las personas en los distintos niveles de la Pirámide.

Poco a poco, el esquema Piramidal, se va transformando en un esquema Jerárquico, de poder y dominación.

Es, precisamente, dentro de ese caldo de cultivo, donde se desarrolla el mal que atenaza la Confianza, desvirtuada y convertida en temor a quedar marginado del poder. Crecen así los virus de las organizaciones: El Personalismo, el Oportunismo y la Burocracia

> El Personalismo: consecuencia de los egos
> El Oportunismo: los que vienen buscando su propio provecho
> La Burocracia: el cáncer final que ahoga todo intento de “contestación”, anulando a las personas.

Tal enfoque de aplicación de la Democracia mediante "representantes elegidos en diferentes niveles", es un componente importante de la llamada "Democracia Representativa", expresada hasta aquí como la forma que han tenido históricamente de estructurarse las organizaciones sociales o políticas.

Ahora bien, dicha expresión incluye otros aspectos fundamentales que se refieren, directamente, a la propia organización para el ejercicio del Poder Político dentro de un Estado: en éste caso, se trata de la elección de representantes para el ejercicio de dicho poder, separado tradicionalmente como sabemos en el Legislativo y Ejecutivo, además del Judicial.

Es verdad que en estos esquemas piramidales cabe incluir contrapesos, normas para regular la duración de las representaciones, planteamientos de rotación de cargos, etc.

Pero lo cierto es que, incluso el ejercicio de la Democracia Directa, restringida en el pasado a la posibilidad única de relación presencial, cuando va más allá de su ámbito original de la Plaza o Ágora, es decir, más allá de los barrios y pueblos, encuentra graves dificultades para no caer en esquemas Piramidales que con la mayor facilidad evolucionan hacia esquemas de jerarquía.