No al TTIP

Admin | Jue, 25/09/2014 - 10:37

El  Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio e Inversión (TTIP) es un tratado que se viene negociando de forma opaca o semi-secreta desde junio de 2013 entre la Unión Europea y los Estados Unidos.

Políticamente, el TTIP, así como otros tratados que se están negociando en paralelo - el TISA (Tratado sobre Comercio y de Servicios) y el CETA (Tratado de comercio e inversión con Canadá)-  pretenden  culminar una revolución privatizadora emprendida desde hace varios años por la alianza de los neoliberales y la gran industria multinacional. Los negociadores mismos reconocen que su objetivo principal es eliminar las barreras comerciales que limitan los beneficios de las corporaciones.  Para ello, el 14 de noviembre de 2013  crearon un Consejo de Cooperación Regulatoria, que controlará la aplica­ción de los compromisos existentes en materia de desregulación y dará a las multinacionales el poder de eliminar o elegir otras normativas una vez finalizadas las negociaciones del TTIP, así como de recibir notificación de toda propuesta normativa y leyes nuevas sobre actividades comerciales  antes de su adopción por los estados soberanos.

Pero la amenaza mayor para la democracia y la soberanía proviene del   Mecanismo de Resolución de Disputas Inversor-Estado  (ISDS), que concede a las corporaciones transnacionales el poder de demandar directamente a países concretos si ellas estimaran pérdidas en sus áreas de competencia como resultado de las decisiones de los Estados en políticas públicas. Equipara pues la condición jurídica del capital multinacional a la del Estado-nación.

Si se aprueba el TTIP, se les otorgará a las corporaciones europeas y estadounidenses el poder de cuestionar las decisiones democráticas tomadas por los Esta­dos soberanos, lo cual les facultará para pedir indemnización cuando dichas decisiones “afecten de forma adversa a sus beneficios”. En caso de haber disputas, éstas no se arbitrarían en los tribunales internacionales ya existentes, sino en un tribunal privado compuesto por tres abogados que acordarían la sanción y la sentencia,  sin posibilidad por parte del estado sancionado de recurrirla.
Las consecuencias irreversibles de la firma del TTIP (y el resto de los tratados) serían, entre otras:

  • Derechos laborales: Eliminación de los derechos de huelga, sindicación y negociación colectiva.
  • Empleo: Pérdida estimada de un millón de puestos de trabajo. Reducción de sala­rios. Deslocalizaciones. Eliminación de las pequeñas y medianas empresas en todos los sectores
  • Servicios: Privatización de la Sanidad, la Educación, la Administración Pública, los servicios públicos tales como el agua, el transporte, la gestión de residuos, el sistema público de pensiones.
  • Agricultura: Las multinacionales controlarían la producción de semillas y alimentos. Eliminación de pequeñas y medianas explotaciones agrarias a favor de las grandes explotaciones. Imposición a gran escala del modelo agrario de agricultura industrial y pérdida drástica de las producciones ecológicas. Entrada libre de transgénicos en nuestro país y eliminación del etiquetado.
  • Seguridad alimentaria: Desmantelamiento de las regulaciones europeas en materia de seguridad alimentaria y derechos del consumidor. Introducción en los alimentos de todo tipo de agrotóxicos que en Europa están prohibidos.
  • Protección ambiental: Incremento en el ritmo de explotación de los recursos natura­les. En la práctica quedarían desmanteladas todas las regulaciones de protección ambiental. Además, la armonización de la regulación sobre prácticas que dañan al medio ambiente podría abrir la puerta al fracking en Europa.
  • Finanzas: Eliminación de los controles financieros, impidiendo a Estados y Gobiernos cualquier tipo de regulación.
  • Protección de datos: Eliminación del derecho civil a la protección de nuestros datos personales, dando pie al comercio con nuestro historial médico o de consumo.

 
En definitiva el TTIP representa un envite de gran alcance de quienes detentan el poder real en EE.UU. y la U.E., y una amenaza terrible para los ciudadanos, ya que conllevaría la pérdida de importantes derechos adquiridos y de los mecanismos de protección social hoy existentes en favor del capitalismo más salvaje.
El día 11 de octubre será convocada una manifestación en Madrid, que discurrirá desde Atocha al Ministerio de Asuntos Exteriores, para mostrar nuestra oposición al TTIP y sus consecuencias, en el marco de unas jornadas europeas de información y lucha impulsadas por una plataforma de diversas organizaciones sociales.